Hoy meditaremos en 2 Crónicas 7:11-16:

«Cuando Salomón terminó el templo del Señor y el palacio real, llevando a feliz término todo lo que se había propuesto hacer en ellos, 

el Señor se le apareció una noche y le dijo:

«He escuchado tu oración, y he escogido este templo para que en él se me ofrezcan sacrificios. 

Cuando yo cierre los cielos para que no llueva, o le ordene a la langosta que devore la tierra, o envíe pestes sobre mi pueblo, 

si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra. 

Mantendré abiertos mis ojos, y atentos mis oídos a las oraciones que se eleven en este lugar. Desde ahora y para siempre escojo y consagro este templo para habitar en él.

Mis ojos y mi corazón siempre estarán allí.»

Pregunta 39: ¿Con qué actitud debemos orar?

«Con amor, perseverancia y gratitud; en humilde sumisión a la voluntad de Dios, sabiendo que, gracias a Cristo, Él siempre escucha nuestras oraciones.»

SEPTIEMBRE 26

Somos llamados a tener una actitud de humilde sumisión a la voluntad de Dios en la oración. Podemos clamar por todas aquellas cosas que nos afligen, podemos rogar para que determinadas realidades cambien, pero, al final, debemos decir: «sea hecha tu voluntad». Esto es lo que vemos en el ejemplo de Jesucristo. Después de rogar para que la copa de la ira de Dios se apartase de él, terminó diciendo: «…pero no sea como yo quiero, sino como tú» (Mateo 26:39b). Esta es la actitud del corazón humilde, de aquel que sabe que la voluntad de Dios es siempre buena, agradable y perfecta.

Leer: Mateo 26:36-46.

Audio Pregunta 39.4

Hoy meditaremos en Lucas 11:1-13. Un texto riquísimo sobre la oración.

«Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. 

Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 

Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. 

Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; 

y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos? 

Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. 

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 

¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? 

¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? 

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?»

Pregunta 38: ¿Qué es la oración?

«La oración es derramar nuestros corazones a Dios en alabanza, petición, confesión de pecado y agradecimiento.»

SEPTIEMBRE 18

En la oración somos llamados a depositar todas nuestras peticiones delante de Dios. Al orar, estamos reconociendo nuestra insolvencia y necesidad. En un acto de profunda humildad, acudimos a Dios con nuestro vacío, esperando por completo en los recursos que provienen de Él. Lo más hermoso de todo es que Dios se deleita en responder a esta actitud del corazón; Él da a abundantemente a quienes dependen de Él y claman por su provisión. En vez de quejarnos y murmurar, en vez de afanarnos por nuestras carencias, aprendamos a pedir, a llamar, y a golpear las puertas del Cielo. Podemos estar seguros que ¡el Señor nos responderá!

Leer: Lucas 11:5-13.

Audio Pregunta 38.3

Hoy meditamos en Juan 16:4-15:

«Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros. 

Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? 

Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. 

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 

Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 

De pecado, por cuanto no creen en mí; 

de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 

y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. 

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 

El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 

Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.»

Pregunta 37: ¿Cómo nos ayuda el Espíritu Santo?

«El Espíritu Santo nos convence de pecado, nos consuela, nos guía, nos da dones espirituales y el deseo de obedecer a Dios; y nos capacita para orar y entender la Palabra de Dios»

SEPTIEMBRE 14

Al meditar en algunas de las acciones del Espíritu Santo en los creyentes, oremos:

1. Rogando por corazones tiernos al ser confrontados en nuestro pecado.

2. Agradecidos por el consuelo del Espíritu Santo en nuestros corazones.

3. Pidiendo la dirección del Espíritu en nuestro diario vivir.

4. Agradecidos por los dones y el deseo de obediencia que el Espíritu nos otorga.

5. Pidiendo luz en la Palabra y fuego en la oración.

Pregunta 37: ¿Cómo nos ayuda el Espíritu Santo?

«El Espíritu Santo nos convence de pecado, nos consuela, nos guía, nos da dones espirituales y el deseo de obedecer a Dios; y nos capacita para orar y entender la Palabra de Dios»

SEPTIEMBRE 12

El Espíritu Santo nos da dones espirituales y el deseo de obedecer a Dios. De este modo, el Espíritu nos capacita para servir a nuestros hermanos y ser testigos eficaces de Jesucristo en un mundo perdido. ¿De dónde provienen nuestras fuerzas para amar y servir? ¿Cómo podemos ser una bendición para nuestros hermanos? ¿De qué manera vencemos el temor de dar testimonio de Cristo? ¡Solamente por el poder del Espíritu Santo! Es el Espíritu quien nos otorga dones e imprime en nuestros corazones el deseo sincero de obedecer a Dios. ¡Respondamos con ternura a su obra en nuestras vidas!

Leer: 1 Corintios 12:4-11; Hechos 1:8.

Audio Pregunta 37.4

Pregunta 37: ¿Cómo nos ayuda el Espíritu Santo?

«El Espíritu Santo nos convence de pecado, nos consuela, nos guía, nos da dones espirituales y el deseo de obedecer a Dios; y nos capacita para orar y entender la Palabra de Dios»

SEPTIEMBRE 10

El Espíritu Santo nos consuela. Ayer consideramos la obra por la que el Espíritu nos convence de pecado. En esa obra somos heridos, quebrantados. Pero el mismo Espíritu que nos hiere, nos sana, restaura, consuela. El Espíritu nos consuela al permitirnos gustar el amor del Padre y la eficacia de la cruz. Por el Espíritu experimentamos el perdón de Cristo, apreciamos la eficacia de Su justicia y disfrutamos del amor electivo del Padre. En esas fuentes hay abundante consuelo para el peor de los pecadores. Por lo tanto, no desesperes al ser quebrantado. ¡El consuelo viene pronto!

Leer: Job 5:17-18.

Audio Pregunta 37.2

Pregunta 36: ¿Qué creemos sobre el Espíritu Santo?

«Que Él es Dios, coeterno con el Padre y el Hijo, y que Dios lo da irrevocablemente a todos los que creen».

SEPTIEMBRE 4

Dios, el Espíritu Santo, tiene como propósito santificar nuestras vidas, al ajustarlas a la verdad (al señorío de Jesucristo). El Espíritu nos ayuda a discernir la realidad del pecado, nos ayuda a contemplar la belleza de la santidad, y nos enseña a aplicar las Escrituras a las distintas áreas de nuestras vidas. ¿Cómo saber qué tengo que hacer en una determinada situación? ¡Contamos con el auxilio del Espíritu! Siempre conforme a la Palabra, el Espíritu nos ayuda a discernir y dirige nuestras vidas en la voluntad del Padre. Animate en el día de hoy, al recordar que cuentas con la compañía de Dios, el Espíritu Santo. ¡Aleluya!

Leer: Romanos 8:1-11.

Audio Pregunta 36.3