Pregunta 18: ¿Permitiría Dios que nuestra desobediencia e idolatría quedasen sin castigo? 

«No, todo pecado va en contra de la soberanía, la santidad y la bondad de Dios, y en contra de su justa ley; y Dios está airado por nuestros pecados con justa causa y los castigará en su justo juicio, tanto en esta vida como en la venidera.«

ABRIL 30

La ira de Dios es la respuesta necesaria del amor divino en contra de la maldad. Dios ama su propia gloria y ama el bien de la creación. Por esta razón, Él no puede más que aborrecer el pecado con todo su ser. Dios juzga rectamente el pecado y la maldad. Muchos tienen fuertes crisis con el concepto de la ira divina, pero aquellos que han sufrido agravios violentos en sus vidas, están agradecidos de saber que existe un Dios justo sentado en el trono del universo. ¡Demos gloria al Señor por su santa justicia!

Leer: Salmos 93.

Audio Pregunta 18.2

Hoy meditaremos en el Salmo 73, donde el salmista siente envidia del hombre orgulloso, y por poco no se ve empujado a los ídolos del mundo:

SALMOS 73

«Ciertamente es bueno Dios para con Israel,
Para con los limpios de corazón.

En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
Por poco resbalaron mis pasos. 

Porque tuve envidia de los arrogantes,
Viendo la prosperidad de los impíos. 

Porque no tienen congojas por su muerte,
Pues su vigor está entero. 

No pasan trabajos como los otros mortales,
Ni son azotados como los demás hombres. 

Por tanto, la soberbia los corona;
Se cubren de vestido de violencia. 

Los ojos se les saltan de gordura;
Logran con creces los antojos del corazón. 

Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia;
Hablan con altanería. 

Ponen su boca contra el cielo,
Y su lengua pasea la tierra. 

Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí,
Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos. 

Y dicen: ¿Cómo sabe Dios?
¿Y hay conocimiento en el Altísimo? 

He aquí estos impíos,
Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 

Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón,
Y lavado mis manos en inocencia; 

Pues he sido azotado todo el día,
Y castigado todas las mañanas. 

Si dijera yo: Hablaré como ellos,
He aquí, a la generación de tus hijos engañaría. 

Cuando pensé para saber esto,
Fue duro trabajo para mí, 

Hasta que entrando en el santuario de Dios,
Comprendí el fin de ellos. 

Ciertamente los has puesto en deslizaderos;
En asolamientos los harás caer. 

¡Cómo han sido asolados de repente!
Perecieron, se consumieron de terrores. 

Como sueño del que despierta,
Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia. 

Se llenó de amargura mi alma,
Y en mi corazón sentía punzadas. 

Tan torpe era yo, que no entendía;
Era como una bestia delante de ti. 

Con todo, yo siempre estuve contigo;
Me tomaste de la mano derecha. 

Me has guiado según tu consejo,
Y después me recibirás en gloria. 

¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra. 

Mi carne y mi corazón desfallecen;
Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. 

Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;
Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. 

Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;
He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,
Para contar todas tus obras.»

Pregunta 17: ¿Qué es la idolatría?

Idolatría es confiar en que encontraremos esperanza, felicidad y significado en las cosas creadas, y no en el Creador.

ABRIL 27

Al meditar en la idolatría, oremos:

1. Para que seamos capaces de discernir los ídolos de nuestro corazón.

2. Para que llevemos nuestra cruz a cada día negándonos a satisfacer las demandas de los ídolos.

3. Para que nuestro amor y deleite por Jesucristo rompa la mentira de los ídolos.

4. Para que Dios venza a los ídolos de nuestra sociedad (dinero, sexo, influencia social, etc.).

5. Para que nuestro Dios Trino reciba toda la gloria en nuestras vidas, familias e iglesias.

Pregunta 17: ¿Qué es la idolatría?

Idolatría es confiar en que encontraremos esperanza, felicidad y significado en las cosas creadas, y no en el Creador.

ABRIL 26

Para enfrentar la idolatría de manera eficaz debemos cultivar una profunda y vigorosa comunión con Dios. Esto se debe a que no somos libres de los ídolos intentando convencernos de que no satisfacen… de que ni el dinero, ni la familia, o los estudios, son capaces de llenar el corazón. Por mucho que intentemos convencernos de ello, si nuestros corazones perciben lo contrario, correremos tras los ídolos. Por eso, necesitamos la clase de comunión con Dios capaz de gustar la belleza y gloria de su Presencia. Debemos aprender a deleitarnos en su Palabra, a orar con sinceridad y a gozarnos de su majestuosa y dulce comunión.

Leer: Salmos 73.

Audio Pregunta 17.5

Pregunta 17: ¿Qué es la idolatría?

Idolatría es confiar en que encontraremos esperanza, felicidad y significado en las cosas creadas, y no en el Creador.

ABRIL 25

Lo que nuestros corazones buscan en los ídolos es sentirse plenos, felices y realizados. Lo buscamos en la familia, el trabajo o el desarrollo de planes personales. Debemos reconocer que Dios nos ha otorgado estos regalos para que, en alguna medida, podamos alegrarnos en ellos. El asunto es que sólo nos alegramos saludablemente en estas realidades cuando Dios es la fuente más alta de nuestros corazones. Si no es así, nos veremos en continuo temor e insatisfacción ante la fragilidad de los ídolos (trabajos perdidos, planes frustrados, crisis familiares…), y aún cuando alcancemos aquello que tanto deseamos, nos daremos cuenta que ha sido insuficiente para satisfacer los deseos más profundos del corazón. ¡Nuestros corazones tienen sed de Dios! Bebamos hoy de Él.

Leer: Juan 4:1-14

Audio Pregunta 17.4

Pregunta 17: ¿Qué es la idolatría?

Idolatría es confiar en que encontraremos esperanza, felicidad y significado en las cosas creadas, y no en el Creador.

ABRIL 24

¿De dónde proviene el poder de los ídolos en nuestros corazones? Con la ayuda de Satanás, nuestros corazones proyectan sobre los ídolos anhelos genuinos que ellos no pueden satisfacer. Otra manera de decirlo es afirmar que los ídolos nos dan falsas promesas. Por ejemplo: esperamos que el dinero nos dé un control y seguridad sobre nuestras vidas que es irreal. La única forma de vencer las mentiras de los ídolos es con la Palabra de Dios, saturándonos de las promesas divinas. La Biblia desnuda la pobreza de los ídolos y exalta la gloria y suficiencia de Dios. Nadie vence a un ídolo mirándolo de frente (¡intentando convencerse de que no satisface!). Es necesario ver la gloria de Dios y descansar en sus promesas. ¡Acudamos a la Palabra!

Leer: Salmos 73.

Audio Pregunta 17.3

Pregunta 17: ¿Qué es la idolatría?

Idolatría es confiar en que encontraremos esperanza, felicidad y significado en las cosas creadas, y no en el Creador.

ABRIL 23

Un ídolo es cualquier objeto creado que pongamos en el lugar de Dios en nuestros corazones. Es importante entender que un ídolo no es algo malo en sí mismo. Familia, trabajo, dinero, amistades – cosas buenas en sí mismas – se pervierten al ocupar el lugar que le corresponde a Dios. La gran tragedia de los ídolos es que deshonran a Dios, además de dejar insatisfecha el alma humana. El profeta Jeremías hace referencia a los ídolos como «vasijas rotas». Al intentar saciar la sed del corazón en ellos, nos sentimos una y otra vez vacíos e insatisfechos. Por esta razón, debemos aprender a satisfacer una y otra vez nuestra sed en Jesucristo.

Leer: Jeremías 2.9-13; Juan 7.37-38.

Audio Pregunta 17.2

Pregunta 17: ¿Qué es la idolatría?

Idolatría es confiar en que encontraremos esperanza, felicidad y significado en las cosas creadas, y no en el Creador.

Esta semana estaremos meditando en el concepto bíblico de la idolatría. Antes de entrar de lleno en la idolatría, deseo que consideremos lo opuesto a ella: ¡fuimos creados para la gloria de Dios! ¿Qué significa eso? En primer lugar, que fuimos creados para disfrutar de una gozosa comunión con el Dios Trino, disfrutando de su verdad, sabiduría, bondad, santidad… En segundo lugar, que fuimos creados para reflejar la belleza de su gloria en nuestras vidas. En la medida en que caminamos en Él, daremos a conocer un poco de la belleza de su carácter. ¡Disfrutemos hoy de esta comunión!

Leer: Salmos 16.

Audio Pregunta 17.1

R.C. Sproul sobre el pecado original

Es un lugar bastante común escuchar la aseveración de que «la gente es básicamente buena«. Aunque se admite que nadie es perfecto, se minimiza la malicia humana. Sin embargo, si las personas son básicamente buenas, ¿por qué el pecado es tan universal?

Suele decirse que todo el mundo peca debido a la influencia negativa de la sociedad. El problema es encuadrado dentro del entorno social y no dentro de nuestra propia naturaleza. Pero esta explicación sobre la universalidad del pecado no contesta esta pregunta: «¿Cómo fue que la sociedad se tornó corrupta en primer lugar?» Si las personas son buenas e inocentes cuando nacen, cabría esperar que al menos un porcentaje de ellas permaneciesen buenas y sin pecado. Debería ser posible encontrar sociedades no corruptas, donde el entorno haya sido condicionado por la no pecaminosidad en lugar de haber sido condicionado por la pecaminosidad. Y sin embargo, hasta las comunidades más comprometidas-con-la-justicia han tenido que tomar provisiones para tratar con la culpa del pecado.

Como la fruta está universalmente corrupta, buscamos la raíz del problema en el árbol. Jesús nos enseñó que un árbol bueno no puede producir fruta corrupta. La Biblia enseña con total claridad que nuestros padres originales, Adán y Eva, cayeron en el pecado. De ahí en más, todos los seres humanos han nacido con una naturaleza pecaminosa y corrupta. Si la Biblia no enseñara esto explícitamente, de todos modos tendríamos que deducirlo racionalmente debido a la universalidad del pecado.

Sin embargo la caída no es meramente una cuestión de deducción racional. Es un punto en la revelación divina. Se refiere a lo que conocemos como el pecado original. El pecado original no se refiere principalmente al primer pecado o el pecado original cometido por Adán y Eva. El pecado original se refiere al resultado del primer pecado -la corrupción de la raza humana. El pecado original se refiere a la condición caída en la que estamos ya cuando nacemos.

De la Escritura surge claramente que la caída tuvo lugar. La caída fue devastadora. Cómo fue que sucedió es un tema abierto a la disputa aun entre los pensadores de la Reforma. La Confesión de Westminster, de manera muy similar a la explicación de la Escritura, explica este acontecimiento con sencillez:

Nuestros primeros padres, habiendo sido seducidos por la sutileza y la tentación de Satanás, pecaron, al comer de la fruta prohibida. Dios, de acuerdo con su sabio y santo consejo, permitió este su pecado, habiendo decidido ordenarlo para su propia gloria.

Por consiguiente, la caída ocurrió. Los resultados, sin embargo, alcanzaron mucho más que a Adán y Eva. No solo alcanzaron a toda la humanidad, sino que diezmaron a la humanidad. Somos pecadores en Adán. No corresponde preguntarnos: ¿Cuándo se convierte una persona en un pecador? Porque la verdad es que los seres humanos nacen en un estado de pecaminosidad. Son vistos por Dios como pecadores, por su solidaridad con Adán.

La Confesión de Westminster nuevamente expresa elegantemente los resultados de la caída, en particular en su relación con los seres humanos:

Por este pecado cayeron de su estado original de justicia y comunión con Dios, y murieron al pecado, completamente corruptos en todas las partes y facultades del alma y del cuerpo. Como eran la raíz de toda la humanidad, la culpa de este pecado, y la misma muerte al pecado, y la naturaleza corrupta se imputó y se transmitió a toda su descendencia postrera por generación ordinaria. A partir de esta corrupción original, por la cual estamos completamente indispuestos, inhabilitados, y contrarios hacia el bien, y completamente inclinados hacia el mal, es que proceden todas las transgresiones presentes.

Esta última frase es crucial. Somos pecadores no porque pequemos, sino que pecamos porque somos pecadores. Por eso es que David se lamenta: «En verdad, soy malo desde que nací; soy pecador desde el seno de mi madre» (Ps. 51:5, La Biblia, Versión Popular).