“Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?” Salmos 11:3.

En una sociedad en la que los fundamentos han sido destruidos, hemos de aprender a ser iglesia.

Lo más importante respecto a ser iglesia, después del estudio de las Sagradas Escrituras y la práctica de la oración, es disfrutar de la comida alrededor de la mesa con alegría y sencillez de corazón (Hch. 2:46). Este aspecto de la comunidad cristiana es una de las mayores herramientas misioneras de la iglesia en Occidente.

Hay cristianos que tienen familias fuertes. Esto puede ocurrir por la obra redentora del evangelio (padres que han ocupado su lugar en el hogar) o por el pecado de la idolatría familiar. Sea como fuere, debemos saber que el núcleo familiar no será suficiente para mantenernos firmes en los tiempos que estamos viviendo.

La familia sigue siendo el núcleo de la sociedad (según el orden creacional), pero la iglesia es el cuerpo que Jesús ha venido a redimir, el lugar en el que los creyentes crecen en la fe y el medio por el que Él bendice a las naciones. Tanto es así, que los lazos del creyentes con otros creyentes es más profundo que aquel que pueda tener con familiares que no están en la fe. ¡La iglesia es su familia! (Lc. 8:21; Gál. 6:10).

¿Qué hago para ser iglesia? No te pierdas un domingo (es el momento más importante de la semana). Tampoco faltes a ninguna actividad de tu iglesia (reunión de oración; escuela dominical; estudios bíblicos …). No te pierdas nada. Además, llama a tus hermanos para orar juntos, camina cerca de tu pastor y ten hermanos maduros en la fe que te puedan aconsejar. Finalmente, sé humilde para servir en amor a tus hermanos en la fe, sabiendo que lo tendrás que hacer en medio a una mezcla de pecado y gracia.   


Pedro Blois

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