#3660
Javier Castilla
Superadministrador

Algo que me ministró en su día acerca de Noé y la construcción del arca… es imaginarme a este hombre construyendo algo que era una absoluta locura, y todo en base a una revelación Divina que recibió y no desoyó, sino que la creyó, y por ese mismo mensaje, en fe y obediencia puso manos a la obra.

Esto me lleva a pensar que la vida del cristiano está llamada a no solo oír la revelación, sino a obedecerla (Santiago 2:17); que nuestras acciones de obediencia nos llevarán a ser un espectáculo ante el mundo (1 Corintios 4:9); que el mundo está mirando lo que hacemos; que la vida del cristiano, no puede ser una vida que pase inadvertida ante los que nos rodean, del mismo modo que aquel arca gigante no pasaba desapercibida para los que estaban cerca de Noé.

Que aunque el mundo no comprenda lo que hacemos y como vivimos, esto no debe afectarnos ni avergonzarnos (Romanos 1:16), que estamos llamados a hacer grandes cosas en Cristo (Efesios 2:10), y que a su tiempo Él nos vindicará (Salmo 37:5-6)… Mientras tanto debemos, como Noé, obrar y honrar a Dios por medio de una fe obediente.

Hebreos 11:7: «Por la fe, Noé, cuando fue advertido acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa; por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe.»

Confiar en Dios es un bonito y gran desafío ¡una aventura! Dios pueda ayudarnos a hacer de nuestra vida algo tan llamativo como lo fue aquel arca, para Su Honra y para salvación de otros.

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